sábado, 17 de diciembre de 2011

07:00

Cómo me gusta la idea de soñar por una noche, sin ser interrumpida.
La cabeza sobre la almohada, rumbo al mundo que más deseo: el de la sábanas blancas, tu perfume...
un arcoíris que recorra el cielo, y un extremo yo cayendo, volando, flotando. Poder encontrar la hoya de oro.
Miro al frente y estoy en el Sahara, eran dos camellos, uno mucho más alto que el otro, el mío se llamaba Rajib.
Cómo deseo soñar así.
Levanto la cabeza y del cielo caen gotas de caramelo, que al tocarlas se convierten en flores... el desierto se convierte en un jardín, un rosedal sin espinas  y yo sentada en una banca con un vestido de época comienzo a cantar la canción de aquella película de mi infancia.
De repente me vuelvo a elevar y a mi izquierda pasa Dumbo, me lleva con él, al circo, me rescata y lo rescato de ese infierno.
Desaparece, me caigo al mar, y floto... Nado lejos, pero no me canso, es más cada vez me siento mas relajada, plena, completa... sigo, y llego a una isla, donde los edificios son enormes, altos, tanto que me es imposible ver sus cúpulas. Entro a uno de ellos.
Un parque de diversiones, subo a la montaña rusa y cuando suena la alarma de arranque... apago el despertador...
Cómo quisiera un sueño así.

No hay comentarios: